Duele fuerte. Duele silencioso. Y, a veces, quieto.
Ya no hay aturdimientos.
El eco de la música que suena, acarrea algún recuerdo, vagabundo, en un tiempo que tampoco perdona lo que no puede uno a uno mismo. Y que no dice a otro, eso que nunca se ha dicho.
Errores. Uno, dos, tres, mil.
Oportunidades negadas, divagan.
La necedad bien sabe coquetear con el rigor.
Jamás concretan nada, más que alguna cachetada. Por ese juego. Por tanto fuego.
El ímpetu lo arranca todo.
Ya no hay aturdimientos.
El eco de la música que suena, acarrea algún recuerdo, vagabundo, en un tiempo que tampoco perdona lo que no puede uno a uno mismo. Y que no dice a otro, eso que nunca se ha dicho.
Errores. Uno, dos, tres, mil.
Oportunidades negadas, divagan.
La necedad bien sabe coquetear con el rigor.
Jamás concretan nada, más que alguna cachetada. Por ese juego. Por tanto fuego.
El ímpetu lo arranca todo.
Nada queda. Acaso, un manto de dudas -quietas, inquietas- : “¿Qué será?” “¿Qué fue?” “¿Qué pasó que no fue?”
Un trauma. Una ficción.
El no amor en el amor es pura rebeldía... Una rebeldía casi inherente a un corazón que se vulnera incluso cuando él mismo se desobedece. Que quiere ser más dócil… Que, aún, no puede; pese al castigo, que pesa: aire que se corta con los cuchillos de la indiferencia, sangre que derrama incomprensión. Además de mucho, pero mucho, desamor.
Y el dolor que ya no aturde pero que sigue doliendo.
Y el dolor que ya no aturde pero que sigue doliendo.
Fuerte. Silencioso. Y, a veces, inquieto.
3 comentarios:
ok, voy a confesar que te di like en otra aplicación, y por maldita curiosidad entre a tu blog. Entre como un caballo...ahora no puedo dejar de leerte. Lo único bueno es que voy por noviembre de 2011. como quien empieza a ver breaking bad recien ahora porque alguien se la recomendo.
Wow mil gracias recién veo esto!! Saludos!!
Cuando pasan muchos meses 😒
Publicar un comentario