A menudo veo en el subte nenes que piden limosna y que dan la mano antes a modo de saludo. A veces me quedo observando esta situación y noto que por lo general la gente colabora con el chico que pide; la verdad es que nunca alcanzo a ver cuántas monedas recibe, pero siempre puedo ver con claridad cuántas manos no le son dadas.
Está tan claro que en la sociedad se ve y se oye el desacuerdo y la indignación con aquel que los manda a pedir desde la vereda de su más vil miseria como que esto amerita análisis aparte. Quizás sea ésa una de las razones por las que hay quienes prefieren no "darles una mano", pero lo concreto es que también, colaboren o no, hay quienes prefieren no darles la mano. Y cada vez que veo eso, conceptos como desacuerdo e indignación vuelven a aparecer, de pronto parados en la vereda que segundos atrás parecía ser la de enfrente. Lo que parece, es que para pedir limosna se puede levantar la mano, pero no hay derecho a estrecharla. "Se pide y no se toca", dice el cartel en la frente de la mayoría de la gente (claro, muchos de estos chicos ni siquiera saben leer... ).
Qué ironía: el chico pide que le den "una mano" dando la mano y aún dándole "una mano" lo que menos le dan, es la mano.
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jueves, 17 de enero de 2013
lunes, 31 de diciembre de 2012
Fin de año. Año nuevo.
Para algunos esta fecha es un antes y un después. Para otros es sólo un día más adentro de un calendario que se termina para dar comienzo a otro que no viene solo: el nuevo calendario siempre llega acompañado de promesas. Y así como promete, también espera. Promesas y esperanzas que marcan con redondeles fechas especiales y que sueñan con tachar con cruces misiones cumplidas.
Mi deseo es que cada uno pueda hacer su crucecita por encima de cada redondel, pero también que queden muchos días libres, días que no prometan, días que no esperen nada, días que simplemente nos inviten a fluir adentro de un nuevo calendario que no viene solo: ojalá este nuevo calendario esté lleno de sorpresas para todos!
Para algunos esta fecha es un antes y un después. Para otros es sólo un día más adentro de un calendario que se termina para dar comienzo a otro que no viene solo: el nuevo calendario siempre llega acompañado de promesas. Y así como promete, también espera. Promesas y esperanzas que marcan con redondeles fechas especiales y que sueñan con tachar con cruces misiones cumplidas.
Mi deseo es que cada uno pueda hacer su crucecita por encima de cada redondel, pero también que queden muchos días libres, días que no prometan, días que no esperen nada, días que simplemente nos inviten a fluir adentro de un nuevo calendario que no viene solo: ojalá este nuevo calendario esté lleno de sorpresas para todos!
martes, 4 de septiembre de 2012
"Vivir en una burbuja"
La vida como una burbuja que no vemos pasar (porque estamos
adentro).
(Que mi burbuja viva por siempre; en ese siempre que no conocemos).
El mundo como una burbuja más de tantas que flotan
en el universo (algún día quizás desaparezca como desaparecen las burbujas en el aire: en los campos, en los cielos, en donde el Todo es mucho más que lo que vemos a simple vista desde la burbuja que es la vida adentro de la burbuja que es el mundo en el que todos somos burbujas).
Eso (somos).
Burbujas (con la libertad de flotar o desaparecer).
.
Eso (somos).
Burbujas (con la libertad de flotar o desaparecer).
. (Que mi burbuja viva por siempre; en ese siempre que no conocemos).
sábado, 30 de junio de 2012
Paz. En la palma de tu mano.
lunes, 14 de mayo de 2012
Ent(r)e prisas
La calle huele a prisa. La prisa,
a sinsabor. Los pasos apurados de la prisa sin sabor, arrastran indiferencia
barata y sin intereses en la cuota de apuro de cada día, como si el mejor
negocio fuera la monotonía.
jueves, 19 de abril de 2012
MIRONES
¡Qué perversa y errada y no menos torpe es la curiosidad por lo que ya no nos concierne y cómo se burla de la indiferencia al fin lograda y qué bien sabe gozar de su destreza en una inadmisible y también tramposa y encima mentirosa y por si fuera poco dolorosa recorrida y por demás entrometida que promete que enseguida se termina y no hace más que seguir sumida en recovecos de otra vida en esta vida y no deja de hostigarnos al seguir y seguir y seguir husmeando en laberintos virtuales tan confusos como lamentables como interminables como irrefutables!
martes, 14 de febrero de 2012
Amor para rato
El amor está de moda. Al menos lo está una vez al año. VALENTÍN lo consigue en cada febrero con su SANto marketing: publicidades que invitan a consumir amor; menúes de restaurantes que ofrecen degustar amor, saborear amor, comer amor; vidrieras de negocios que incitan a perfumar amor, a vestir amor, a comprar amor.
Parece ser que el amor sobra en todos lados. Y que hay q festejarlo, de a dos, al menos un rato. En el día de los enamorados, o de los enamoratos.
¿Enamoratos de amor o enamorados de a ratos?
Parece ser que el amor sobra en todos lados. Y que hay q festejarlo, de a dos, al menos un rato. En el día de los enamorados, o de los enamoratos.
¿Enamoratos de amor o enamorados de a ratos?
sábado, 31 de diciembre de 2011
Y llegamos al 2012. Sin autos voladores ni tele transportadores. Pero acá estamos. Adentro de esa ciencia ficción que se nos representaba allá por nuestra infancia, cuando pensar en años 2000 parecía inalcanzable. Y ya vamos por 12 más. Y por los que sigan.
La ciencia es haber llegado. La ficción, es seguir imaginando realidades que parecen imposibles, intocables. Inalcanzables, como los años 2000. Pero teniendo la certeza de que todo eso que hoy esperamos, si lo deseamos, también va a llegar. Mañana. Pronto. Algún día. Siempre y cuando por alguna razón, tonta o no, sigamos creyéndolo. Siempre. Y cuando sepamos que ya existe.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Yo NO quiero tener un millón de amigos
¡¿Cómo es que de repente se: que Samanta va a tener su tercer hijo; que Lucía recién va por el primero (y que tiene antojo de sandía y de fideos con queso); que Guillermo no va al baño hace 3 días; que la hija de Cristina vomitó la noche entera; que Santiago está contento porque tiene una PyME en el centro (¿quién es Santiago?, por cierto); que Antonella está tomando un Capuchino, que ya está un poco frío; que a Pablo le robaron en el subte; que operaron al perro de Julieta; que Agustina se levantó con el pie izquierdo y tuvo un día que mejor ni te cuenta; que Martín se cortó el pelo (y le queda bien, por lo que veo); que mañana cumple años el ahijado de la amiga de Teresa (que a propósito, ¿¿a quién le interesa??); que Carlita tiene novio y hasta está comprometida; que Eugenia hace 6 lunes que empieza la dieta; que Mariana tiene insomnio y está haciendo sentadillas; que Roberto -al fin- se puso tetas?!...
¡¿Cómo es que de repente se todo eso, y más, más, mucho más?! ¡¿Cómo es que de repente no sólo lo leo sino que, casi todo, también lo veo?!
¡¿Cómo es que también saben tanto de mí?, ¿cuándo y cómo fue que nos caímos todos juntos adentro de la misma red?!
Autorretratos y retratos instantáneos o añejos (como los de la mismísima pizza que estamos comiendo, o como aquellos de los actos del colegio), dibujos de hijos y sobrinos, frases del día, proverbios chinos, videos y canciones, sensaciones con emoticones, notas de diarios y revistas, e incluso ecografías y planos de departamentos, son tan sólo algunas de las cosas que compartimos todo el tiempo.
Mientras tanto, nos mandamos besos, abrazos y sonrisas; nos alentamos poniendo "me gusta" y hacemos cadenas de oración para que se invente el "no me gusta"; nos angustiamos cuando no nos hacen comentarios - y sí, por mínimo que sea, algo esperamos- en la actualización de nuestro estado, ése que dice mucho más que lo que estamos pensando; nos aprobamos o desaprobamos (cuando no nos espantamos) ante nuestra imagen cuando nos "etiquetan" -y con eso sólo ya hacemos acto de presencia-, y a veces hasta nos indignamos al ver nuestro nombre "etiquetado" en la foto de algún producto que se ofrece a la venta. Y nos decimos que nos extrañamos, que pronto nos reencontraremos -con la esperanza de que nos reconoceremos- o, también, que pronto nos conoceremos...
Mientras tanto, nos mandamos besos, abrazos y sonrisas; nos alentamos poniendo "me gusta" y hacemos cadenas de oración para que se invente el "no me gusta"; nos angustiamos cuando no nos hacen comentarios - y sí, por mínimo que sea, algo esperamos- en la actualización de nuestro estado, ése que dice mucho más que lo que estamos pensando; nos aprobamos o desaprobamos (cuando no nos espantamos) ante nuestra imagen cuando nos "etiquetan" -y con eso sólo ya hacemos acto de presencia-, y a veces hasta nos indignamos al ver nuestro nombre "etiquetado" en la foto de algún producto que se ofrece a la venta. Y nos decimos que nos extrañamos, que pronto nos reencontraremos -con la esperanza de que nos reconoceremos- o, también, que pronto nos conoceremos...
Así es como nos vamos acostumbrando a esto de ser comunicadores sociales del minuto a minuto de nuestras vidas y, en consecuencia, involuntarios medidores del rating de nuestros pensamientos, enlaces, y fotografías.
Curiosos, morbosos, aburridos. Aduladores de algunos, criticones de muchos, apologistas de menos. Coleccionistas de seres reales aunque no menos virtuales (familiares, amistades y ex compañeros así como reconocidos y desconocidos conocidos) que conviven en un listado a modo de "amigos"... Cada vez somos más los que solos o acompañados, los que todo el tiempo o de a ratos, nos entrometemos en nuestros hogares, viajes y trabajos; y los que seguiremos haciéndolo, siempre y cuando, no nos saturemos de mirar a otros aunque tengamos permiso ni nos sobrepasemos de exponernos aunque lo hagamos sin complejos. Por las dudas, seamos prudentes y estemos alertas: no sea cosa que, cuando nos queramos dar cuenta, ¡todos nos hayamos convertido en voyeuristas y hasta en exhibicionistas!
Antes de llegar a eso, al menos tengamos configurados los marcos de nuestra privacidad, si es que aún algo nos queda, y revisemos las listas de personas que agregamos o que nos agregan (da igual) a esta extraña herramienta -propia de esta era de infinitas ventanas que a asomarnos, y a atravesarlas, nos invitan- a la que han dado en llamar FACEBOOK. Y aprovechemos que también puede darnos un sabio consejo a la hora de analizar a quienes haya que aceptar, conservar, o eliminar de nuestro entorno de mirones y mirados: cosechar la amistad es muy bueno, pero mejor es recordar a la hora de hacerlo que no siempre hace falta tener un millón de amigos... "y así a más gente poder espiar".
domingo, 13 de noviembre de 2011
"De uñas rojas y de Papá Noel"
Me pinto la última uña y mi hija me mira con cara de que quiere hacerme una pregunta, cosa que me viene como anillo al dedo para quedarme un rato sentada y quieta, y no ponerme a hacer una de esas cosas que una siempre tiene que hacer justo cuando termina de pintarse las uñas, una de esas cosas que terminan despintándolas:
-Mami, tengo que hablarte de algo. Mi prima me dijo que Papá Noel no existe, ¿es cierto?
Pensándolo bien, no es un buen momento para ponerle anillos al dedo... Prefiero despintarme las uñas con otra de esas cosas que terminan haciéndolo. Le respondo con otra pregunta, sólo para ganar un poco de tiempo:
-Mmm... Este... Mjmjm... Tizi, ¿¿quién te dijo eso??
-Ya te dije, mi prima, Jose.
-¿Y a ella quién se lo dijo?
-El primo...
-Ah, mira vos... -Me hago la tonta, pero creo que se me nota, tanto, que se da cuenta- ¿Y cuántos años tiene el primo?
-Tiene 10. Mami, ¿es verdad o no?
-¿Se lo preguntaste a tu papá?, ¿qué te dijo él? -Sigo así, como quien no quiere la cosa, y deseando para adentro que se lo haya preguntado.
-¡No, mami! ¡Por eso te lo estoy preguntando a vos! ¿Existe o no? -y atando cabos, redobla la insistencia- ¿Y los Reyes Magos? ¿Y el Ratón Pérez?
“¡Ayuda! ¡Socorro! ¡Auxilio!”, casi exclamo pero pienso.
“¿Qué le digo? ¿Qué le digo?”
Sabía que este día iba a llegar; de hecho, creo haberme preparado para este momento (claro, si siempre supe que me tomaría por sorpresa..., ¡si hasta había practicado una respuesta!... porque también sabía que cuando llegara, le diría la verdad). Es hora de blanquearle todo..., pero lo que está en blanco es mi mente; y yo, que siempre creí que enfrentaría este momento con absoluta liviandad, de pronto, no sé qué decir... El S.O.S ya lo pedí y nadie acudió (cierto que lo dije para adentro...); de ésta no me salva ni mi hada madrina que, a propósito, mejor ni mencionarla...
¡¿En qué parte del manual de cómo ser mamá se explica cómo enfrentar a esta gran verdad?!
Miro para abajo, para arriba..., y la miro de reojo; sólo la miro para comprobar si sigue estando ahí, a la espera. Y se me escapa una sonrisa, nerviosa, delatora, indecisa.
Y ahí sigue firme, ella, con sus ojos clavados en los míos. Ni una mirada hacia arriba o hacia abajo. Ni una mirada hacia el costado. Ahí sigue, ansiosa, esperando su respuesta. Inocente pero, esta vez, incrédula.
La siento a upa -en las charlas especiales, me gusta tenerla sobre mis rodillas- olvidando que mis uñas todavía no están del todo secas, y ya estoy lista, y fluye una hermosa charla, en la que casi no hacen falta las palabras de mi charla imaginaria. Con sólo mirarla a los ojos y ya no de reojo, me doy cuenta de que ella, en el fondo, ya sabía la respuesta.
Sólo le hacía falta que yo se la dijera.
Sólo le hacía falta que yo se la dijera.
-Mami, otra cosita...
Mi corazón se paraliza. Cuento hasta 3, tomo aire, suspiro... "¿Y ahora qué me espera?". Una vez más, trato de disimular mis nervios:
-Sí, mi vida, decime... -Y trago saliva.
-¡Te queda re lindo ese color de esmalte! ¿Me pintás?
sábado, 12 de noviembre de 2011
enTABLAdos
La lucha de poderes comienza en la tabla del inodoro, pero ésa, es apenas una tan ínfima como íntima parte de una guerra que no tiene fin.
El asunto de la tabla es una lucha que se extiende hasta lo que dure la relación de pareja de un hombre y una mujer que se disponen a “entablar” un camino en común.
Si en el pequeño cuadrilátero de las necesidades se desata tal adversidad, ¿qué otra cosa que problemas puede esperarse que suceda más allá?
Él va al baño y la deja levantada; ella va al baño y la baja. Cada vez que ella vuelve al baño y la encuentra levantada, con hartazgo la vuelve a bajar; en cambio él, bastante más indiferente, la vuelve a levantar.
Ninguno se la deja al otro como el otro la necesita porque, cada uno, quiere tener el poder.
¿Son las relaciones, entonces, tablas de inodoros que suben y bajan defendiendo lo que cada “sexo” necesita?
¿Son las relaciones, entonces, tablas de inodoros que suben y bajan defendiendo lo que cada “sexo” necesita?
martes, 17 de mayo de 2011
Descontroladas
El control remoto es como ese ex que cuando lo perdemos nos desesperamos, cuando lo encontramos nos emocionamos, y de nuevo lo dejamos tirado por ahí...
En la primera etapa, la de la desesperación, solemos buscarlo por todos lados, ¡si hasta en la heladera nos fijamos!, y si no tenemos suerte ahí, también le echamos un vistazo al freezer. ¡¿Cómo no asociarlo entonces a ese ex que freezamos?!
Igual siempre tenemos muy en claro que por ahí no es, que estamos yendo al lugar equivocado, y obviamente seguimos sin tener ni la más "remota" idea de dónde puede estar.
Sí, definitivamente, cada vez se parece más a un ex.
Sí, definitivamente, cada vez se parece más a un ex.
Y si de un ex se trata, hay algo que puede descontrolarnos todavía un poco más y es cuando le mandamos por algún medio, léase WhatsApp, Twitter o Facebook por ejemplo, y ¡por error!, sí, sobre todo por error, un mensaje que parece haber sido enviado a propósito como excusa perfecta para encontrarlo, ¡pero no!, y le juramos y le volvemos a jurar que no, y nos desesperamos. Porque ahí sí que si algo no tenemos, es el control.
Ni pito ni teta.
En una charla de minitas lo que escuché en conclusión fue que una quería ponerse tetas y que la otra quería sacarse. Instantáneamente recordé aquellas otras y tantas charlas de baño, de cumpleaños, de mate, de cinta, de bicicleta, de baby-shower y despedidas de solteras en donde otras y tantas mujeres, amigas o desconocidas, se contaban unas a las otras cuán disconformes estaban con lo que no tenían, pero más aún con lo que tenían. Y ejemplos sobran. Es sabido que la que tiene pelo lacio quiere rulos y la que tiene rulos quiere pelo lacio, que la rubia quiere ser morocha y que la morocha con tal de quedar rubia en la peluquería un dineral derrocha, que la que es muy alta quiere ser más baja y la que es más baja le reza a Expedito para ser más alta! Y así podría seguir y seguir, pero ¿para qué? Si yo que le echaba la culpa a mi acuario inconformista por naturaleza con el tiempo entendí que sí, que es una cuestión de naturaleza, pero de la otra, de esa que viene con una que ya llega a este mundo con toda la feminidad a cuestas, tan simple como eso y tan complicado como ser una de nosotras y por eso siendo una, tengo que reconocer que alcanza con resumirlo todo en una frase:
Después no nos quejemos si nos dicen que a las mujeres no hay pito, NI TETA, que nos venga bien.
Después no nos quejemos si nos dicen que a las mujeres no hay pito, NI TETA, que nos venga bien.
miércoles, 4 de mayo de 2011
El SPM ataca de nuevo!!!
Mujeres que se sientan afectadas y/o identificadas (léase malhumoradas, sacadas, rayadas, desanimadas, angustiadas, etc. de sinónimos todos si a la fecha justo están transitándolo) pueden sumarse. Tenemos que estar unidas frente a este mal que nos acecha a tantas de nosotras; a nuestras amigas, a nuestras hermanas, tal vez aún a alguna madre, ya no pero si en tiempos pasados a nuestras abuelas, allá a lo lejos a nuestras bis, hace años luz a nuestras tátaras, y a.C. a nuestras tátaras tátaras...
El SPM (síndrome pre-menstrual) es el nombre que se le da a esos síntomas que nos invaden en esos días. Más precisamente, antes de esos días: si te sentís altamente irritada, deprimida, nostálgica, llena de ira injustificada; si llorás por cualquier cosa sin motivo alguno; si vas caminando por la calle y de la nada se te aparece y te ahoga hasta casi asfixiarte un nudo en la garganta; si te toma por sorpresa -sí, así, sin previo aviso- alguna lágrima repentina, invasiva, confianzuda; si cualquier canción sonsa te sensibiliza por demás, así como el noticiero o una película sin distinción de género (sin importar en absoluto si es comedia, drama o acción); si todo te saca fácilmente de tus casillas hasta hacerte perder el juicio, no desesperes al grito de S.O.S. ni enloquezcas aún más de lo que ya estás. Tampoco te auto mediques. Ya va a pasar... Es el maldito SPM. Que ataca de nuevo. Sí, como cada mes, una vez más.
El SPM (síndrome pre-menstrual) es el nombre que se le da a esos síntomas que nos invaden en esos días. Más precisamente, antes de esos días: si te sentís altamente irritada, deprimida, nostálgica, llena de ira injustificada; si llorás por cualquier cosa sin motivo alguno; si vas caminando por la calle y de la nada se te aparece y te ahoga hasta casi asfixiarte un nudo en la garganta; si te toma por sorpresa -sí, así, sin previo aviso- alguna lágrima repentina, invasiva, confianzuda; si cualquier canción sonsa te sensibiliza por demás, así como el noticiero o una película sin distinción de género (sin importar en absoluto si es comedia, drama o acción); si todo te saca fácilmente de tus casillas hasta hacerte perder el juicio, no desesperes al grito de S.O.S. ni enloquezcas aún más de lo que ya estás. Tampoco te auto mediques. Ya va a pasar... Es el maldito SPM. Que ataca de nuevo. Sí, como cada mes, una vez más.
¡Pero no importa! ¡Bienvenido sea! ¡Mal de muchas, consuelo de diosas! Como todo en la vida, tiene su moraleja: no es más que otro precio de los tantos que pagamos por esto tan lindo que nos dio la naturaleza al traernos al mundo para ser mujer...
Hombres abstenerse. La naturaleza también quiso que el SPM no sea cosa de Uds.; y la casualidad, que sus iniciales perfectamente lo indiquen: SPM (Sólo Para Mujeres).
martes, 25 de enero de 2011
Despejándonos (Despejados I)
A un costado de la realidad, nos asomamos. La miramos de reojo, para no perturbarla. Desde la habitación. Estratégicamente ubicados del otro lado del espejo... para no poder tocarla aunque queramos.
Hacerla palpable depende de uno. Pero hay que ser cauto, para no incomodarla.
Falta nuestra presencia. Está nuestra ausencia. Merodean ellas, dispuestas a enunciarse en una comunión.
Tantas noches entregadas al dolor como días desperdiciados en rencor, tantas lágrimas presas de un derogado llorar desesperadas por detonar en un lamento ruidoso, escandaloso, hasta ensordecedor, tantas otras derramadas y más despilfarradas. Tantos, los momentos de pasión, de amor y de felicidad.
(Necesidad de grito; de oírlo repetirse en un eco constante, hasta saciarlo.)
Abunda el vacío de lo efímero, de lo que ya no está. Y la compañía de la elegida, no por eso amiga, soledad.
Nos debilita un principio de asfixia de ese oxigeno contaminado que nos ha dominado durante mucho tiempo, pero viene a rescatarnos una extraña sensación de querer vencer a aquel padecimiento.
(Colmado está el aire de deseos, expectante…)
La esperanza quieta, inmóvil, codiciosa, quiere asomarse; conmovida, por el incipiente apetito de empujarnos a ojos cerrados al azar para dejar el pasado atrás. Y celebrar nuestro renacimiento.
(Revolotea aún la pregunta retórica de qué hubiera sido de no ser como fue; la invalida la apática y despreocupada intención de querer saberlo).
Absortos, sumergidos en un ambiente abstracto, reflexivo. Abstraídos en ese instante que ni sabemos cuánto dura. Sustraídos del alrededor. Vinculados sólo con ese florecimiento que se germina dentro de él y que, poco a poco, nos va conectando nuevamente; mientras oímos cada nota de una nueva melodía que comienza a vibrar dentro de nuestro corazón.
Ese día pensamos en nuestras vivencias y en que algo tiene que cambiar. A los pocos días, algo va cambiando.
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